| FOTO-REPORTAJES |
ORHIPEAN
Ochagavía se nos presenta como uno de los pueblos más típicos del Pirineo Navarro. Lo caracterizan, su puente medieval, sus calles empedradas y sus cuidadas casas situadas a ambos lados del río Anduña. Se encuentra situada al norte del Valle de Salazar, a 764 metros de altitud, en la confluencia de los ríos Zatoya y Anduña, junto al bosque de Irati, a una distancia desde Pamplona de 85,6 km. El primer fin de
semana de septiembre, la localidad pirenaica de Ochagavía se engalana
para recrear la vida de sus habitantes 100 años atrás. Hilanderas,
lavanderas, barberos, niños jugando y un largo etcétera de personajes
ayudan al visitante a trasladarse a los albores del siglo XX en el
Pirineo navarro. Son los propios vecinos quienes se encargan de
organizar la fiesta y quienes participan en ella.
Hacía un día soleado y con muchísimo calor. Era nuestra primera visita de dicho evento. A pesar de que fuimos antes de comer, tuvimos que esperar en una cola de vehículos a la entrada del prueblo hasta que los forales nos indicaron que podíamos pasar, que quedaban 8 aparcamientos libres. Contados con milimétrica precisión como pudimos comprobar al llegar, atravesando todo el pueblo. El riego de visitantes era incesante. La mayoría ya venían de regreso y nos juntábamos entonces los que veníamos ahora con los que habían aparcado su vehículo en los aparcamientos habilitados a kilómetros del pueblo. A mí me parece que otro año hay que ir allí a las 6 de la mañana para poder aparcar en un lugar cercano, si no te expones a que no te dejen pasar y tengas que aparcar tu coche al menos a 3 km. de Ochagavía, lo cual tampoco está nada mal para forzarte a andar, pero mejor después de haber comido. Cuando aparcamos eran las 13h., de modo que decidimos comer en una sidrería cercana al improvisado párking. Era preciso reservar sitio, porque estaba todo lleno. Los visitantes de la mañana ya lo habían visto todo y era su momento de reponer fuerzas. De vez en cuando, salía un camarero con una libreta y un bolígrafo para apuntarnos los nombres y el número de personas que esperábamos para comer. No sé cómo se aclaraba el hombre.
Esas son las vistas desde el porche de la sidrería donde tuvimos que esperar un rato. Éramos tres y entramos junto a otro par de vecinos del pueblo que acuden todos los años al festejo. Tuvimos una agradable y desenfadada charla con estos dos simpáticos oriundos del valle. Nos pagaron la lotería de un vendedor ambulante al que le faltaba un miembro, que se pasaba de mesa en mesa. Y prometimos que si nos tocaba la lotería el próximo año les invitaríamos a ellos a comer y a lo que hiciese falta. Y que tendríamos que vernos el año que viene aunque no nos tocase nada, coincidiendo a comer en la misma mesa. No sé si se cumplirá esto, pero por el momento la suerte no nos ha agraciado. ;) En la mesa contigua a la nuestra, un grupo de chicas de Falces celebraba la despedida de soltera de una de ellas y estaban -como es de esperar- muy animadas, haciéndose fotos unas a otras. Ganas me daban de levantarme y hacerles yo también. ;D Después de comer, subimos por la parte alta del pueblo. Lo cierto es que salimos de la sidrería un poco confusos sin saber por dónde empezar la visita, mientras nuestros nuevos amigos no dejaban de charlar y despidiéndose de nosotros con una alegría como si nos conociéramos de siempre. Mientras subíamos por una calle empedrada, veo tres mujeres ataviadas de negro que bajan y una de ellas me dice que no le saque foto... Obviamente, al ver ese cuadro que me venía de frente, preparé la cámara para afotarlas sin piedad, pero la palma de la mano de esta mujer, me impidió hacer una buena toma. Me dice "¿no me conoces, o qué?", y yo (ni idea, me quedo pensativo, todas las mujeres ataviadas igual me parecían iguales y con lo despistado que soy para las caras...). Le dice a sus compañeras "este chico hace virguerías con la informática". (Ajá!! Es una compañera de trabajo, ¿¿pero de dónde??). Luego me dice el sitio. Pero sus compañeras le decían "no se lo digas, no se lo digas...", jejeje.. Serán malas. ;D Total, que la foto de primer plano no la pude hacer, pero sin saberlo, creo que luego les he hecho otras y esa vez no se han puesto la mano delante. :) Como en el pueblo hay elementos discordantes con el evento que se representa, hábilmente los han cubierto con sacos de patatas. xD
Cruzando uno de los numerosos puentes que tiene este pueblo sobre el río Anduña, al otro lado de su margen, se han preparado unos corrales donde conviven amistosamente yeguas, cabras, burros y ovejas, que son los mimos de los turistas. Quizá no sea muy corriente para algunas personas que vienen de ciudads grandes encontrarse de repente a todos estos animales domésticos y poderles dar de comer. Los niños se lo pasaron en grande dándoles de comer hojas a las cabras y a una burra.
Había que andarse con cuidado de por dónde se pisaba. Tanto animal suelto, pasando varias veces por el mismo sitio... ;) Una de las representaciones más atrayentes era la de las lavanderas en el río. No paraban de aporrear y restregar la ropa contra grandes losas de piedra seleccionadas para ese menester. Un trabajo muy duro que hacían las mujeres de tan sólo hace 100 años, por el tiempo parece que fue ayer. Parece increíble lo que la sociedad ha evolucionado, no digo ya en un siglo si no, en apenas 50 años. Con sus canastos que les traen sus maridos con la comida y nueva ropa que lavar. El río, lugar de encuentro de las amas de casa, en dónde se contaban las noticias y chascarrillos del pueblo. Llama la atención cómo lavan la lana, que luego ponen a secar en las pocas ramas de árboles secos del río. Así como también ponen a secar la ropa sobre unos palos horizontales convenientemente sujetos a ambos lados y hundidos entre las piedras del río. Todas las mujeres van ataviadas de igual manera. Son los vestidos de la época, de una época en blanco y negro, de un siglo que dió paso a otro en el que en un principio todo seguía igual, sin adelantos tecnológicos hasta mediados de siglo.
A este lado del río hay varios bares y el trasiego de gente es constante. Los pastores llevan en repetidas ocasiones las yeguas a beber al río. Unas ocas están refrescándose en la orilla opuesta. Las actividades de los lugareños no cesan, es como si lo hicieran de verdad, de hecho, estoy seguro de que lo hacen, pero utilizando los medios y máquinas de antaño. Por ejemplo, la lana. El pastor esquila una oveja, la lana se lava en el río, se deja secar y más tarde se hila. Son varias las personas que se reparten ese trabajo en distintas fases. Culturalmente, no tiene desperdicio. Hoy en día, estamos demasiado acostumbrados a que todo nos lo den hecho, todo lo hacen las máquinas en las fábricas. Pero, qué pasaría si de repente dejasen de funcionar esas máquinas automáticas, las fábricas dejasen de producir... Sería un caos. Menos mal que estas costumbres de hacer las cosas a mano prevalece en éste y, estoy seguro, que en otros lugares. Esto no se debe de perder. Es más, todo el mundo debería de conocer el proceso al detalle y de hacerlo con sus propias manos. Y no sólo me refiero a la lana, de la cual también se hacen los calcetines que todos los lugareños llevan.
Encontré a este singular personaje, venido de un pueblo vecino, según me dijo. Me decía "la postura del pastor", colocando el palo en forma de apoyo. A juzgar por su apariencia, a buen seguro es o ha sido pastor. Muy simpático y afable, no huyó de mi objetivo, si no todo lo contrario. Fijaos bien en su atrezzo, con esas pieles de cabra a los lados y las botas con los calcetines de lana que no faltan, a pesar del calor que hacía. Peor es lo que había en aquélla época.
Muy importante reponer fuerzas mientras se disfruta de la visita. En muchas ocasiones, tal vez no sea necesario aguardar colas en restaurantes si te llenas con estos manjares artesanales. Eso sí, hay que tener buen estómago, porque mezclar la txistorra con el chocolate parece un poco fuerte. Una cosa para comer y la otra horas después para merendar. ;)
Una antigua fábrica de madera. Me comentaba un vecino del pueblo que permanece intacta desde que el dueño se puso malo de tanto darle al ardúo trabajo de la madera. Se conserva muy bien y te deja perplejo la cantidad de herramientas que cuelgan de la estantería de la derecha (se ve en el vídeo), así como el mecanismo para mover la sierra. Pensar que todo ha sido construido según la necesidad.
Otro proceso que hacían nuestras abuelas o madres, era el de las judías verdes. Un proceso que consta de una serie de pasos bien pensados. Es curioso, porque una vez que se han tenido en remojo varios días, se unen con un hilo de seda y se cuelgan para que se sequen al aire libre. Nos decían que así aguantan todo el año sin pudrirse. Y es que es bueno conocer todos esos trucos gastronómicos de nuestras abuelas y seguir consumiendo productos naturales que mantienen todas sus propiedades intactas.
Las calles de Ochagavía, diría que son casi en su totalidad, todas empedradas. El pueblo es grande, porque las casas se sitúan a ambos lados del río y más allá en ambos márgenes. La belleza de sus calles, tejados y monte tocando el pueblo, con la Virgen de Muskilda en lo alto, es un lugar ideal para pasar una temporada y recorrer todos sus alrededores: Embalse de Irabia, Selva de Irati...
Para los más valientes, una sesión en el dentista a cambio de alguna gallinica. ;) Mientras te sacan una muela te afeitan. Barbería y dentista en el mismo lugar. Ese chico estuvo todo el rato esperando su turno, al parecer no se decidía. Tenías la opción a que te pusieran anestesia o no, igual si ya venías preparado tras recorrerte unas cuantas tabernas del pueblo, no te hacía falta. ;D
Se puede ver el truco de por qué todas las ovejas seguían sin chistar a ese joven pastor. ¿Qué les da de la mano? ¿Qué hay en el cubo que les gusta tanto?
Este hombre está aquí preparándose unas pancetas, como si de un día
cualquiera se tratase. Bajo unos árboles con buena sombra, pero imagino
que pasando un calor de aúpa con esos calcetines de lana y el fuego a
sus pies. Está como con cara de haberle pillado preparándose la
merienda, pero se encuentra a gusto. :)
A mí no deja de sorprenderme la naturalidad de todas estas gentes. Ya lo he dicho antes, es como si lo hicieran todos los días, salvo que esta vez, al hacer buen tiempo, han salido a cocinar a la calle. Parece que este vecino se está preparando unas ricas tortas de leche o de queso. Y de nuevo me quedo con la manera de sujetar las alpargatas a esos gruesos calcetines de lana. Me pregunto si no tendrán luego los pies escocidos. En la imagen de la derecha, unas carnes se mantienen frescas dentro de la despensa cerrada y protegida con red antimosquitos.
Aquí, longanizas colgando al fresco. Qué rico un buen bocata con estos chorizos y a disfrutar de este lugar lleno de historia y encanto. O subir por sus calles hacia lo alto de la Virgen de Muskilda, un buen paseo.
La imagen de la izquierda está sacada desde lo alto de la iglesia y la segunda en el lado contrario de esa misma calle. Fijaros que el empedrado es continuo en todas las fotos.
Me dio por preguntarle a una chica rubia con pinta de reportera si era
de flickr. Resultó ser una francesa que no conocía esa galería de
fotos, pero que estaba trabajando como reportera para una revista
francesa. No sé por qué ni para qué, pero le dí una de mis tarjetas de
visita, ¡¡a la competencia!!, jajaja... Tuve uno de esos prontos
comunicativos que de vez en cuando me dan. ;)
Por la tarde, había mucha menos cantidad de turistas, lo que hacía más cómodo el paseo por todas las calles; sin embargo, según caía la tarde y con la proximidad de la orquesta, el número de lugareños y extraños iba creciendo hasta ocupar prácticamente toda la plaza del frontón. A este lugar llega la orquesta que inaugura los bailables, compuesta por vecinos del pueblo que recorren las calles en procesión al son de su música. Los bailes con orquesta no faltan en ninguna fiesta de ningún pueblo de Navarra.
Si al grupo de chicas de Falces le interesa (y leen esto), que sepan que en el vídeo completo salen bailando con mucha energía. De hecho, me gustó filmarles, ya que además eran las más animadas al principio. Luego ya, la gente se animó en su mayor parte, gracias -hay que decirlo- al chico de la orquesta, un buen animador con mucha experiencia. :) No dejéis de ver el video de muestra de este trabajo, en alta definición y con la calidad que me caracteriza. :) |
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